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Apicultura en primavera: ¿Qué debe hacer el apicultor en primavera?

Revisión de Vigor

Las colmenas con suficiente vigor son fundamentales para una cosecha exitosa y una respuesta adecuada a las técnicas de manejo. Es imprescindible evaluar el vigor de las colmenas que sobrevivieron al invierno, con el objetivo de conocer la cantidad de abejas disponibles y cómo manejarlas de manera óptima. El vigor se evalúa observando tres componentes clave:

1. Las Abejas Obreras y la Cría

La presencia de una cantidad mínima de obreras, una masa crítica capaz de mantener temperaturas de 32-35 °C dentro de la colmena, es vital para el desarrollo de la cría y el rejuvenecimiento de la población. En zonas con temperaturas más bajas, esta masa crítica debe ser mayor. Las abejas obreras también deben tener reservas nutricionales suficientes en su abdomen, lo que se refleja en una longitud mayor que las alas.

Las abejas «cortas» o flacas y una alta mortalidad tras una ola de frío pueden indicar problemas como mala nutrición, varroa o nosema. Un buen estado nutricional se manifiesta en la cantidad de jalea real que las obreras aportan a las larvas jóvenes, garantizando que no estén desprovistas de este nutriente esencial.

Larvas con jalea real

Larvas con jalea real

Además, es crucial evitar la pérdida de calor en colmenas con baja población de abejas. Para ello, se pueden utilizar partidores de espacio (diafragmas) o ponchos, que ayudan a las abejas a controlar mejor la temperatura en el volumen ocupado. Si es necesario, también se pueden fusionar dos colmenas débiles para crear una con mayores posibilidades de supervivencia.

2. Evaluación de la Reina

La eficacia y salud de la reina es fundamental en la gestión de una colmena. Su valor se mide a través de la presencia y cantidad de huevos, así como la supervivencia de su puesta, aunque esto último puede verse afectado por factores como varroa, loques, pollo escayolado, hambre, residuos en la cera, entre otros.

Cuadro de puesta excelente, con alta supervivencia y buenas reservas de polen y miel (arco superior).

Cuadro de puesta con mala supervivencia y sin apenas reservas.

Durante esta revisión, también es crucial estar atentos a los signos de enfermedades que podrían haber causado una falta de supervivencia, como varroa, mala nutrición, pollo escayolado, loques y residuos en la cera.

Es importante tener en cuenta que las reinas que pongan más de un huevo por celdilla son una señal de que la colmena podría convertirse en zanganera, y, por lo tanto, no deben ser mantenidas. La única excepción a esto son las reinas recién fecundadas en su primera semana de puesta.

La calidad de una reina no se determina por su color o tamaño (siempre que cumpla con un mínimo), sino más bien por la viveza de sus movimientos y la condición del borde de sus alas. Si sus alas están desflecadas, indica que es vieja; si están en buen estado, sugiere que es joven.

Reina Joven

Reina vieja (ver alas). Archivo Pajuelo.

3. Gestión de Reservas

La dieta óptima de las abejas consiste en un 80% de miel y un 20% de polen, almacenados cerca de la cría en una disposición particular: el polen forma una corona alrededor de la cría, y la miel se coloca como una capa más exterior y amplia. Ambos elementos deben ser fácilmente accesibles para las abejas y colocados en áreas donde las bajas temperaturas no impidan su acceso.

Cuadro con reservas de néctar y polen.

La cantidad de miel y polen en la colmena dependerá de las condiciones meteorológicas y la floración local.

Un exceso de miel puede causar problemas de calentamiento (ya que es una mala conductora del calor), y un exceso de polen puede obstaculizar el crecimiento de la cría, generando colmenas poco pobladas.

Una deficiencia temporal en estos nutrientes puede ser compensada por la colonia utilizando las reservas corporales de las obreras. Sin embargo, si no hay nuevos aportes de floración o alimentación complementaria, las abejas perderán peso y la calidad y cantidad de la cría disminuirá.

La gestión inteligente de las reservas puede ayudar a aumentar la población de abejas. Esto puede lograrse mediante la estimulación, alimentando con jarabes líquidos y, si no hay polen, añadiendo un suplemento proteico en la zona calefactada cercana a la cría. Este manejo se realiza cuando las temperaturas externas al mediodía son de aproximadamente 16-18 °C. Siempre es vital ser prudente con estos métodos para no desequilibrar la población entre nodrizas y larvas.

En los casos en los que solo se necesite un aporte de alimentación complementaria para mantener la población, este deberá tener una consistencia pastosa (podría valer un fondant como Apifonda® o similar). La primavera es un período crítico que requiere una atención cuidadosa a estos y otros factores para asegurar una colonia saludable y próspera.

Revisión de Varroa

Comenzar la temporada con bajos niveles de varroa es esencial, dado que su población puede duplicarse o triplicarse mensualmente, llevando al colapso de la colmena. La revisión de varroa en primavera es crítica, especialmente después de inviernos cálidos como el del pasado 2023.

Monitoreo y Evaluación:

  • Revisar la Eficacia del Tratamiento de Otoño: Evaluar la población residual de varroa permite decidir si se requiere un tratamiento adicional en primavera.

  • Seleccionar las Colmenas: Examinar al menos 10 colmenas por asentamiento, idealmente un 25% del apiario, incluyendo 5 en la primera fila y 5 con síntomas sospechosos, como abejas con alas dañadas o varroas muertas.

Abeja con virus de las alas dañadas (DWV). Foto Veto-pharma.

Pupas y varroas expulsadas por una colmena. Archivo Pajuelo.

Métodos de Monitoreo:

  • Sobre Abejas Adultas: Usar azúcar glas o alcohol para desprender las varroas de unas 200-300 obreras. Observar directamente no es fiable, ya que el 80% de las varroas están ocultas en la parte ventral.

  • Sobre Cría de Obrera: Desopercular unas 200 celdillas y vaciarlas. No es fiable sobre cría de zángano ya que puede dar resultados erróneos.

Niveles de Alarma:

  • 1% sobre abeja obrera.

  • 9% sobre cría operculada de obrera.

La revisión de varroa en primavera es un proceso meticuloso que requiere una cuidadosa selección y monitoreo. Estar atentos a los niveles de infestación y responder adecuadamente es clave para mantener la salud y la productividad de las colmenas.

Programar la Reposición

La primavera representa una transición fundamental en la apicultura, marcada por la emergencia natural de enjambres y la necesidad de gestionar las bajas ocurridas durante el invierno. Es vital mantener la explotación en su tamaño óptimo, y la primavera brinda la oportunidad perfecta para lograrlo, centrándonos en la renovación de las reinas viejas, la recuperación de las pérdidas y, cuando sea posible, la producción de enjambres para comercializar.

Estrategias de Reposición:

  • División de Colmenas Exitosas: La forma más sencilla de reposición consiste en dividir las colmenas que hayan mostrado una excelente cosecha en el año anterior, sin signos de enfermedades y con un comportamiento dócil. Una de las partes resultantes de la división (conocida como «núcleo ciego») criará su propia reina. En aproximadamente un mes, tendríamos una nueva colmena con una reina activa y productiva.

  • Producción o Adquisición de Reinas: Para aquellos que deseen asegurar y acelerar el proceso, la producción previa de reinas de colmenas seleccionadas es una opción viable. Alternativamente, las reinas también pueden adquirirse de proveedores confiables y de garantía.

Momento Ideal para el Tratamiento de Varroa

La fase de reposición también ofrece una ventana única para el tratamiento de control de varroa. Durante las operaciones de reposición, puede haber algunos días de carencia de celdas operculadas en la colmena o de cría en total. Este período, donde hay menos cría en la colmena, incrementa la eficacia de los tratamientos contra varroa y facilita su aplicación.

Varroa nadando en el interior de la celdilla.

En resumen, la planificación estratégica en primavera asegura la salud y productividad de la colmena, ofreciendo oportunidades para expandir y fortalecer la explotación.

Renovación de Cera

La integridad y calidad de la cera en los panales desempeñan un papel esencial en la salud y funcionalidad de la colmena. Las ceras viejas y oscurecidas no solo son menos eficientes en la transmisión de calor, sino que también pueden acumular residuos de tratamientos contra la varroa y albergar un mayor número de esporas y agentes patógenos. Esto puede comprometer la salud general de la colmena y disminuir su productividad.

La primavera emerge como la temporada perfecta para abordar este problema, siendo el momento ideal para la renovación del 20-30% de los panales viejos. Esta tarea debe planificarse con cuidado. Durante las inspecciones previas, los panales que están dañados, envejecidos o cercanos a las áreas tratadas contra la varroa deben identificarse y desplazarse hacia los lados de las colmenas.

El momento óptimo para la renovación se presenta cuando hay una entrada activa de néctar y polen en la colmena y se observa una «blanquecina» o aclaración en la cera, indicando suficiente población. Se pueden notar manchas blanquecinas de cera en la parte superior de los cuadros, un signo de crecimiento saludable de abejas y reservas.

Blanqueo de cera. Vemos pegotes de cera, blanquecinos, en la parte superior de los cuadros.

Este escenario es propicio para introducir nuevas láminas de cera, preferiblemente en posiciones que reciben más calor y cercanas a la cría. La ubicación debe ser estratégica, teniendo en cuenta factores como la población de la colmena y las condiciones meteorológicas. Además, es fundamental evitar perturbar el nido en este proceso, para reducir el riesgo de contratiempos.

Introduciendo láminas nuevas en primavera.

En resumen, la renovación de la cera es un componente crítico en el mantenimiento de una colmena sana y eficiente. Requiere una cuidadosa observación y planificación, y su implementación exitosa puede mejorar significativamente la salud y rendimiento de la colmena. La primavera ofrece una oportunidad única para realizar esta tarea vital, reforzando así la resiliencia y la vitalidad de la colmena.

Fuente: www.latiendadelapicultor.com